Si pediste cotización por una campaña de marketing digital y te llegaron tres presupuestos que no se parecen en nada, no es que uno esté mintiendo. Es que en Chile la palabra “campaña” se usa para tres cosas distintas, y cada una cuesta muy diferente. Peor: la mayoría de las cotizaciones no separan pauta, producción y gestión, y ahí es donde el número final se vuelve imposible de comparar. Acá te explicamos cuánto cuesta una campaña de marketing digital hoy, qué define el precio y qué pedirle a la agencia antes de firmar.
La respuesta corta: una campaña usable parte cerca de $500.000 (pauta mínima útil más producción básica) y puede escalar a varios millones si incluye video institucional o cobertura en más de una plataforma. El precio se arma con tres piezas independientes. Cuando entiendes cuáles son y cuánto pesa cada una, el número final deja de sorprenderte.
Campaña no es lo mismo que fee mensual (y esa confusión sale cara)
El error más común en una cotización es mezclar dos cosas que se pagan aparte. El fee mensual es lo que le pagas a una agencia por gestionar tu marketing todos los meses: estrategia, calendario, publicaciones, monitoreo, reportes. En Chile una agencia boutique cobra entre $400.000 y $800.000 al mes de fee, un freelance o community manager solo va entre $150.000 y $350.000, y una agencia grande de Santiago parte desde $1.800.000. Eso es la operación continua. No compra pauta ni produce video.
Una campaña, en cambio, es una acción con objetivo, plazo y presupuesto de pauta propio: “vamos a lanzar la promoción de septiembre con dos videos y un presupuesto de pauta repartido entre Meta y Google durante 30 días”. Puede ejecutarse dentro del fee mensual (si el plan la incluye) o cotizarse por fuera. Pero lo que cuesta la campaña no es lo mismo que lo que cuesta tener a la agencia.
Cuando la cotización viene en un solo número, casi siempre está mezclando las dos cosas. Y ahí no hay forma de comparar.
Si todavía no tienes clara la diferencia entre pagar un servicio mensual y pagar una campaña puntual, explicamos las dos modalidades en detalle en la página de marketing digital.
Las tres partes del costo de una campaña
Cualquier campaña seria se descompone en tres bloques. Pedir el desglose por bloque es la única forma de comparar cotizaciones que a primera vista parecen distintas.
1. Pauta
Es la plata que se lleva Meta, Google, TikTok o LinkedIn. No pasa por la agencia: pasa por la tarjeta y va directo a la plataforma. Es el bloque más grande y el más malinterpretado.
Regla dura: el piso útil por plataforma ronda los $200.000/mes. Por debajo de eso, el algoritmo de Meta o Google no junta suficientes datos como para optimizar. Vas a ver impresiones y algunos clicks, pero no te va a “aprender” el público. La campaña termina gastándose en exploración eterna, sin nunca llegar a la fase de rendimiento.
Esto choca con la intuición de “empezar chico para probar”, pero es así. Dos plataformas repartiéndose la mitad del piso cada una rinden peor que una sola llegando al piso completo. Si tu presupuesto no llega al piso útil, la conversación es qué plataforma priorizar, no cómo distribuirlo entre varias.
2. Producción
Son las piezas: fotos, videos, copy, diseño, la landing donde cae el aviso. Es donde más varía el precio porque hay 20 formas de hacer lo mismo.
Los rangos publicados en Chile son bastante claros. Un video corporativo simple (una jornada, edición estándar) va entre $500.000 y $1.500.000. Un video institucional o de campaña (con producción, guion, locaciones, más días) va entre $1.500.000 y $5.000.000. Para pauta digital pura, muchas veces no hace falta ese nivel: alcanza con un shooting compacto que produzca 8 o 10 piezas que se reciclan durante todo el mes.
La producción se paga una vez y se puede exprimir durante meses. Ese cálculo importa: un video que rinde durante seis meses se amortiza mes a mes de la campaña que lo usa, no cae entero sobre el mes en que se produjo.
3. Gestión
Es lo que cobra la agencia por armar la estrategia, subir las piezas, monitorear la campaña, optimizarla mientras corre y reportarte al final. En una boutique, la gestión suele ir dentro del fee mensual. En un modelo por campaña, se cotiza aparte y depende de la complejidad: más plataformas, más piezas, más público segmentado, más gestión.
Este es el bloque que la mayoría de las cotizaciones “baratas” recortan primero. Se nota rápido: la campaña se lanza, nadie la mira dos veces y a fin de mes te llega un reporte que solo dice “se hizo”.
Rangos por objetivo de campaña
Los tres bloques anteriores se combinan distinto según qué quieres lograr. Estos son los perfiles típicos.
Campaña de reconocimiento (que sepan que existes). Producción visual fuerte, pauta media a alta para acumular impresiones, poca gestión de leads porque no hay leads. Es la campaña más “barata por resultado”, pero también la más difícil de justificar comercialmente si no tienes una razón concreta para invertir en marca.
Campaña de generación de leads (WhatsApp, formulario, llamada). Producción más “hablada” (menos gloss, más problema-solución), pauta media, gestión importante porque cada lead que entra hay que atender rápido. Es la más pedida por PYMES chilenas y donde el desglose de la cotización se vuelve más crítico.
Campaña de ventas directas o e-commerce. Pauta agresiva, producción de producto (fotos limpias, videos cortos, catálogo), y una gestión que exige seguimiento con píxel de Meta, tags de Google y remarketing. Es la más cara en gestión, pero también la única que rinde métricas 100% atribuibles.
En el caso de un retail local que trabajamos, una campaña de e-commerce bien armada llegó a 12× ROAS en Google Ads (por cada peso invertido en pauta, doce pesos de venta). Eso no es magia ni pauta mágica: es producción decente, gestión con criterio y suficiente presupuesto para que el algoritmo aprendiera. Sacar un solo bloque de esos tres y el número se derrumba.
Puedes ver otras campañas ejecutadas por Octopus en la sección de casos.
Por qué una campaña “barata” termina saliendo cara
El patrón que más vemos: PYME que llega después de tres meses fraccionando su pauta entre Meta y Google en montos por debajo del piso útil, sin producción propia (usan una foto del celular), sin nadie mirando la campaña en el medio. Presupuesto acumulado del “experimento”: una plata importante quemada en el trimestre. Resultado: nada aprendido, cero público guardado, cero material reutilizable.
Con esa misma plata, una sola campaña con $500.000 de pauta bien puesta en la plataforma correcta, más una jornada corta de producción, más alguien que la optimice en el medio, habría dejado datos, público y contenido reciclable para el trimestre siguiente. La diferencia no es el precio: es qué queda cuando la campaña termina.
Este es el punto duro que no todas las agencias dicen: si tu presupuesto total (pauta + producción + gestión) no llega a ciertos umbrales mínimos, es mejor no hacer campaña digital pagada este mes. Guardarlo, sumar dos meses y hacer una sola campaña bien. O quedarte en orgánico un trimestre más mientras acumulas presupuesto. Fraccionar por debajo del piso útil es la forma más eficiente de gastar plata sin resultado.
Qué pedirle a una cotización de campaña
Si estás juntando propuestas, pide siempre los siguientes puntos desglosados. Sin esto, no vas a poder comparar dos cotizaciones aunque quieras.
- Presupuesto de pauta por plataforma, no un total unificado. Saber cuánto va a Meta y cuánto a Google te dice algo. Un total agregado, sin abrir por plataforma, no te dice nada.
- Producción incluida: cuántas piezas, en qué formato (foto, video vertical, video horizontal, copy largo, landing) y si son originales o reciclaje de material tuyo.
- Gestión especificada: quién optimiza la campaña, con qué frecuencia, y qué te reporta al final. “Optimización constante” no significa nada.
- Objetivo medible y métrica de referencia: costo por lead, costo por adquisición, ROAS objetivo, o alcance esperado. Sin métrica, no hay forma de evaluar la campaña después.
- Plazo y condiciones de renovación: cuánto dura, qué pasa si la campaña no rinde a mitad de camino, si el fee de gestión se paga aunque la campaña se pause.
Si una cotización no responde alguno de esos cinco puntos, no está incompleta por descuido: está incompleta a propósito, y el hueco casi siempre esconde el bloque que van a recortar cuando llegue la hora de ejecutar.
Cierre
Una campaña de marketing digital no cuesta un precio: cuesta tres, sumados. Y la única forma de saber si la cotización que tienes en la mesa es cara, barata o razonable, es que venga desglosada en pauta, producción y gestión. Cuando entiendes cuánto pesa cada bloque para tu objetivo, deja de importar cuál agencia cobra “más” y empieza a importar cuál te está mostrando la cocina.
Si quieres una cotización desglosada de campaña, con los tres bloques visibles y una métrica de referencia clara desde el primer mail, escríbenos por el formulario de contacto. Respondemos dentro de las 2 horas hábiles con un rango específico para tu caso, no con una propuesta genérica.
Contenido elaborado con asistencia de IA bajo lineamientos editoriales de Octopus Media.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una campaña de marketing digital en Chile?
Depende del objetivo y del volumen, pero una campaña usable arranca cerca de $500.000 (pauta más producción básica) y puede escalar a varios millones si suma video institucional o cobertura multiplataforma. La pauta mínima útil por plataforma ronda los $200.000/mes; por debajo, el algoritmo no aprende.
¿Cuál es la diferencia entre una campaña y el fee mensual de una agencia?
El fee es lo que cobra la agencia por gestionar mes a mes; la campaña incluye además pauta y producción específica para una acción con objetivo y plazo. Una boutique en Chile va entre $400.000 y $800.000 de fee mensual, pero eso todavía no compra impresiones ni videos: la campaña se cotiza aparte.
¿Cuánto conviene destinar a pauta digital al mes?
El piso útil ronda los $200.000/mes por plataforma para que el algoritmo tenga datos con que optimizar. Con menos, la campaña se gasta en aprender y no llega a rendir. Subir la pauta no duplica los resultados de forma automática, pero quedar por debajo del piso los degrada casi siempre.
¿Por qué una campaña barata termina saliendo cara?
Porque el costo real no es el precio de la cotización, sino el resultado por peso invertido. Una campaña de pauta baja sin producción decente ni gestión termina en clicks que no convierten. Suele ser más rentable pagar una campaña con criterio detrás que repetir tres veces una barata sin aprender.
¿Qué debe traer una cotización de campaña para que se pueda comparar?
Tres bloques desglosados: cuánto va a pauta (y en qué plataforma), cuánto a producción (fotos, video, copy, landing) y cuánto es gestión de la agencia. Si el presupuesto viene en un solo número, no se puede comparar contra otra propuesta. Pedir siempre el desglose antes de firmar.